LABRIEGO
Yo germiné en la extensión espléndida
Rodeado de arboledas en los días
Arrullado por las aves con su vuelo
Por las flores perfumado en primaveras
Y
Eran
tantas emociones en mi aliento
Que
el espacio y el tiempo se abrazaron
Para mantener mis alegrías
Vi construir al chilalo su mansión
Con el barro primigenio del torrente
Con la fuerza heredada de su estirpe
Y era un proyectista que planeó
Con modelos mis inicios
Vi tejer a los chucacos
Tiempos nuevos
Estaciones continuas
Y tejí al contemplarlos, guías en la nada
Porque ajeno es el espacio
Que penetro a cada instante, es de ellos
Vi pasar multitudes de colembas, loros…
Meciéndose en el viento como dioses
Y con ellos envié mis sueños
Más allá de los crepúsculos
Me extasiaba al contar las estrellas
Amigas de mis noches reflexivas
Ahora, que te cuento
casi nada queda…, nada…

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