Ayer
En el edén del tiempo
y sus estaciones perpetúas
Bosques dotados de hermosura
danzaban al compás del viento
un himno en las montañas
El alma de la tierra, nutre sus estancias
y la savia da razones para vivir riendo
para sentirse libres, admirados por el tiempo
Y ahí
un árbol, se distinguía entre todos
sus verdosas hojas
generan la luminaria de la vida
la brisa que da aliento
la fuerza que mueve cielo y tierra
Sus frutos nutren la tierra
la hacen fuerte, magnánima
Sus semillas germinan
y
hay selvas de corte celestial
Pero en la tarde y no muy tarde
Pensamientos ególatras, obnubilados
Atacan su inocencia, su paz
Salvajemente derrumbaron todo de él
Arrebataron de las ubres inmortales
los hijos que abrigó el sol
Y
Al caer envuelto en la inclemencia
Su tronco formó el valle
Su savia, el río
sus ramas los esteros
sus hojas, el mangle colosal
que nutre, que da vida
Y
como el ave fénix
la vida siguió y las semillas
que en el letargo del tiempo se subieron
germinaron un enero
repoblaron el valle
y somos uno
el árbol que sembró
Dios un día

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